La Maternidad de la Madre María

La Maternidad de la Madre María

Nuestro Ejemplo

Todos conocemos maravillosos ejemplos de maternidad en el mundo real, pero cuando buscamos inspiración y una figura para imitar, no hay otra mejor que la de la divina madre. Es una mujer a la que vale la pena emular; podemos inspirarnos con su virtud, y con su amor incondicional no sólo hacia su hijo sino también hacia la humanidad entera.

También Nuestra Madre

Como verá, cuando María estuvo de acuerdo en llevar al hijo de Dios, ella también se comprometió a volverse nuestra madre, ya que cada uno de nosotros se unió con Jesús en el Cuerpo Místico. Aunque fue llevada al cielo milenios atrás, es en sus diversas intervenciones que continuamos recibiendo el regalo de la salvación eterna. Para nosotros, ella es una defensora, una consoladora, y una benefactora en una única figura femenina.

¿Qué la vuelve inspiradora?

A través del estudio de sus acciones y de sus rasgos característicos, cada mujer puede criar a sus hijos siguiendo una crianza merecedora de Dios: una donde ejemplificamos la aceptación, el coraje, la resistencia, la fe, la esperanza, la alegría, la obediencia, la paciencia, la fortaleza, y la confianza.

Más aún, podemos aprender una lección sobre la fe y enseñársela a nuestros hijos. A María se le pidió resistir mucho – ser madre fuera del matrimonio, la desilusión de su prometido, la tortura y la muerte de su hijo – y aun así, ella supo transcender todo esto con su fortaleza, su coraje, y su fe en Dios todavía intacta.

Devoción y Dedicación

Con María como modelo de madre, podemos resistir todas las pruebas y las tribulaciones que el rol de padres nos impone, las alegrías tanto como las penas. Ya que cuando buscamos a María para inspirarnos, vemos la forma en la que una madre debería amar: devotamente, sinceramente, y con una dedicación a nuestra fe eterna e inquebrantable.

By clicking Subscribe, you agree to our Terms & Conditions and Privacy Policy
Cerrar menú
×
×

Carrito