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La historia y origen del Rosario

La historia y origen del Rosario

El rosario es una de las herramientas de oración más fundamentales y apreciadas en el cristianismo. Principalmente identificado con la Iglesia Católica, pero también en uso por los ortodoxos y los protestantes.

«Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores», fue una adición a la oración «Ave María». ¿Quién lo dijo?

Estructura básica y propósito

La oración del Rosario es introducida por cuatro oraciones:

  1. El Credo
  2. El Padre Nuestro
  3. Las Tres Avemarías
  4. La Doxología («Gloria a Dios»)

La oración concluye con la Salve Regina.

Puesto que la oración, en general, implica la recitación de las oraciones que la oración puede usar como una ayuda. Las perlas permiten a la persona centrarse en las palabras en lugar de la cuenta. En el rosario católico, hay cinco décadas que consisten en el Padre Nuestro, 10 Avemarías y la Doxología. Durante esta recitación, la persona es capaz de meditar. La meditación se refiere a los misterios salvíficos de la vida de nuestro Señor y al testimonio fiel de nuestra Santísima Madre.

Origen y tradición

El uso de «cuentas de oración» y la recitación repetida de oraciones ayuda en la meditación y tiene una larga historia. El uso de cuentas proviene de los primeros días de la Iglesia y tiene raíces en los tiempos pre-cristianos.

Según la tradición, el origen del rosario moderno comenzó a principios del siglo XIII. La Santísima Virgen María se le apareció a San Domingo en la iglesia de Prouille, y le dijo:

«No te extrañe que hasta ahora has tenido tan poco fruto de tus labores, que los has gastado en un suelo estéril, no regado todavía con el rocío de la gracia divina.» Cuando Dios quiso renovar la faz de la tierra, comenzó enviando el rocío fertilizante de la Salutación Angélica: Predicad mi Rosario compuesto por ciento cincuenta Aves, y obtendréis abundante cosecha.»

Más tarde, en el siglo XV, un sacerdote dominico tenía un plan para restablecer el uso del Rosario. El sacerdote era el beato Alano de la Roca, un teólogo y un sabio predicador. Su adición al Rosario fueron las «15 Promesas» de la Madre María a cualquier cristiano que use el Rosario como instrumento de oración.

El siglo XVI

En la segunda mitad del siglo XVI, el Rosario fue aprobado por la Iglesia Católica. El papa dominicano Pío V publicó la bula papal “Consueverunt Romani Pontifices”, que estableció la devoción al Rosario.

El Rosario es un instrumento con un efecto tranquilizador. Podemos ver que en días atribulados, la devoción mariana del Rosario ayuda a recuperar fuerzas. San Pedro Canisio, Doctor de la Iglesia, a quien se le atribuye la frase «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores» al Ave María, fue un ardiente defensor del rosario y lo promovió (y su devoción mariana en general) porque creía que el Rosario era la mejor manera de restablecer el estatuto de la Iglesia.

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